Todos los medicamentos son sujetos a pruebas rigurosas antes de ser aprobados por autoridades reguladoras, como COFEPRIS, en México. Antes de que un medicamento se proporcione a los pacientes, se analizan cuidadosamente datos de estudios tempranos de laboratorio por los científicos de Roche y discutidos con las autoridades reguladoras. Los medicamentos, entonces, se someten a un proceso monitorizado de investigación usando estudios clínicos controlados, bien diseñados. Los estudios controlados son aquellos en los cuales se compara el medicamento nuevo con el placebo o medicamentos existentes. Normalmente son "doble ciegos" porque ni el paciente ni el  médico saben qué medicamento está recibiendo el paciente. Esto asegura que los resultados no sean sesgados. Estos estudios reúnen información acerca de la eficacia y la seguridad (por ejemplo, efectos colaterales) de los nuevos medicamentos comparados con tratamientos existentes. Adicionalmente, se reúne información mediante el estudio de diferentes poblaciones (por ejemplo, jóvenes, mayores, género), diferentes dosis y el uso de una medicina en combinación con otros medicamentos para ver cuáles pacientes se benefician más o tienen efectos colaterales. (7)