Durante cada fase de un estudio clínico, evaluamos la seguridad y eficacia de una medicina candidata para determinar su perfil evolutivo de riesgo-beneficio. Si el riesgo sobre el paciente excede el beneficio y el riesgo no puede ser manejado con medidas aceptables, entonces cambiamos la conducción del estudio o detenemos el desarrollo del medicamento. También publicamos los resultados, positivos o negativos, de nuestros estudios clínicos en varias revistas profesionales y médicas, para informar a los profesionales de la salud, investigadores, pacientes y al público, acerca de las potenciales nuevas terapias en desarrollo.(21)