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Nuevas formas de tratar el cáncer, más cerca de las personas
En México el cáncer de mama, pulmón e hígado suman casi 48,000 nuevos casos al año, generando un enorme impacto en las personas y en los sistemas de salud. Roche ofrece terapias que transforman la manera en la que se tratan estos tipos de cáncer y que pueden administrarse cerca de donde viven las personas.
Un diagnóstico de cáncer no sólo nombra una enfermedad. También irrumpe en la vida diaria: altera rutinas, sacude a las familias y llena de preguntas el futuro inmediato. Para muchas personas, el tratamiento no empieza con una medicina, sino con largos traslados, horas de espera y la incertidumbre de no saber qué sigue.
En México, tres de los tumores que más presionan a pacientes y sistemas de salud son el cáncer de mama, el de pulmón y el de hígado. De acuerdo con Globocan 2022, el país registró más de 31 mil nuevos casos de cáncer de mama, más de 8 mil de cáncer de pulmón y casi 9 mil de cáncer de hígado: en conjunto, casi 48 mil nuevos diagnósticos en un solo año. Y la presión no va a disminuir. Las proyecciones del Observatorio Global de Cáncer apuntan a que la carga total de cáncer en México seguirá creciendo hacia 2045, impulsada por el envejecimiento y el crecimiento de la población. Por eso hoy la conversación ya no puede limitarse a tratar mejor, debe centrarse en prevenir, diagnosticar a tiempo y acercar la atención a donde viven las personas.
Esa es, justamente, la apuesta de Roche: prevenir, detener y curar. Prevenir cada vez que sea posible; detener con diagnósticos tempranos y tratamientos oportunos y cada vez más precisos; y curar a más personas, cuando la ciencia y el momento del diagnóstico lo permiten.
Prevenir empieza mucho antes del tratamiento. En cáncer de hígado, por ejemplo, una parte importante del problema está ligada a enfermedades previas del hígado, incluidas las hepatitis virales y la enfermedad de hígado graso no alcohólico. Detectar y tratar a tiempo estas condiciones puede cambiar el curso de la enfermedad antes de que evolucione a un hepatocarcinoma, el tipo de cáncer de hígado más frecuente.
Cuando el cáncer ya está presente, la diferencia la marca la medicina de precisión. Hoy nuevas formas de tratar el cáncer, más cerca de las personas los médicos pueden conocer mejor las características del tumor a través de biomarcadores, alteraciones genéticas o proteínas específicas, y con esa información elegir opciones terapéuticas más adecuadas para cada persona. En otras palabras, ya no se trata solo de mirar un órgano, sino de entender mejor el tipo de cáncer que tiene cada paciente.
En cáncer de pulmón, eso ha sido especialmente importante. No todos los tumores se comportan igual, y pruebas específicas permiten identificar alteraciones que orientan la decisión del médico. Este cambio ha abierto la puerta a tratamientos dirigidos (que actúan sobre proteínas específicas que controlan la forma en que las células cancerosas se multiplican, dividen y diseminan) y a inmunoterapias (que ayudan al propio sistema inmunitario del paciente a reconocer, combatir y destruir células cancerosas).
En cáncer de mama, las seis décadas que lleva Roche estudiando este tipo de cáncer muestran hasta qué punto conocer mejor un tumor cambia su tratamiento. La investigación del subtipo HER2 positivo, presente en alrededor de una de cada cinco pacientes; del cáncer de mama triple negativo que representa entre el 10% y 15% de todos los casos a nivel mundial; o el de receptores hormonales (RH), con hasta el 70% de los casos a nivel mundial considerados con receptores hormonales positivos; ha impulsado una nueva generación de terapias especializadas que han transformado el pronóstico de muchas mujeres tanto en etapas tempranas como avanzadas.
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Pero uno de los cambios más visibles para las personas no está solo en el medicamento, sino en la forma de recibirlo. En oncología, algunas terapias ya pueden administrarse por vía subcutánea, es decir, mediante una aplicación debajo de la piel, en vez de una infusión intravenosa prolongada. Desde 2022 Roche cuenta con aplicaciones subcutáneas para cáncer de mama y recientemente para cáncer de pulmón.
Este cambio representa para las y los pacientes la posibilidad de recibir su tratamiento con mayor comodidad, en minutos y no en horas (a diferencia de las terapias intravenosas que requieren insertar una sonda o catéter en la vena) y más cerca de sus centros de atención u hogares.
No sustituye la valoración médica ni aplica para todos los casos, pero sí cambia de manera importante la experiencia de tratamiento cuando esta vía es una opción clínicamente adecuada.
Para los sistemas de salud, también representa una oportunidad. Reducir tiempos de estancia y simplificar procesos puede ayudar a liberar capacidad en salas de infusión, optimizar recursos y atender a más personas con la misma infraestructura.
Esta es la visión de Roche en oncología: seguir investigando y desarrollando tratamientos que permitan no sólo vivir más, sino vivir mejor durante el tratamiento; y no solo contar con innovación, sino lograr que esa innovación llegue a tiempo y más cerca de casa. Esa es la apuesta por la descentralización sanitaria. Porque frente al cáncer, la ciencia importa, pero también importa el tiempo, la distancia y el lugar donde viven las personas.